Casas abandonadas en La Mancha
Una de las construcciones más típicas de la arquitectura popular manchega es la quintería. Antiguamente estas construcciones servían a los agricultores de la zona para pasar estancias de varios dias, semanas o incluso meses sin necesidad de regresar a los pueblos, que en la zona andan bastante separados entre si, existiendo distancias de hasta 50 kilómetros.
Para llevar a cabo la explotación de las tierras intermedias, muy separadas de los núcleos de población, se utilizaban construcciones que permitían, además del almacenaje de los utensilios y productos de la explotación, el alojamiento de los trabajadores, así como de los animales de labor.
Estas construcciones podían llegar a tener un tamaño considerable, y en ocasiones, formar grupos de edificaciones, que sin llegar a llegar a constituir una población en sí mismas, podían alcanzar los 50 o incluso 100 habitantes de forma temporal.
Las construcciones solían ser de planta sencilla, normalmente construidas con muros de tierra prensada, vigas de madera y carrizos, o incluso algunas utilizaron ladrillos y yeso. Generalmente estaban organizadas en torno a un corral cerrado.
Con la llegada de los transportes motorizados, este tipo de construcciones empezaron a caer en deshuso. Algunas han sido adaptadas para su uso actual, aunque sin pretensiones de alojamiento. Otras han han quedado totalmente abandonadas, sufriendo una degradación progresiva que en ocasiones ha desembocado en la ruina total. Los campos castellanos suelen estar bastante poblados de este tipo de edificios rurales abandonados, especialmente La Mancha, y más concretamente los eriales del Campo de Montiel.
La siguiente serie de fotografías muestra “Los almendros”, un conjunto de quinterías y casas rurales situado entre los municipios ciudadrealeños de La Solana y Alhambra. Gran parte de los tejados se encuentran derruidos, mientras que otros se mantienen asombrosamente sustentados sobre unas pocas y maltrechas vigas de madera. Los muros están también bastante deteriorados, existiendo algunos con grandes rajas de arriba a abajo, o incluso otros que se mantienen sin la parte de abajo, literalmente colgando. Los Almendros seguramente tuvo uso hasta los años 70 o incluso principio de los 80. Existen signos de haberse usado después como improvisada vivienda o refugio, así como de haber recibido la visita de jóvenes por diversión, a juzgar por las pintadas de las parecedes. El fuerte viento que soplaba el dia que hice las fotos me desanimó de adentrarme más en las edificaciones.
También se incluyen algunas fotos (las 11 primeras) de una quintería cercana al conjunto, denominada “Santa Teresa”, bastante degradada, en la que destaca su gran corral central y la derruida cuadra de gran tamaño, donde algunas maderas cuelgan amenazantes para caer en cualquier momento.
Espero que os gusten y poder ofreceros más fotos de este tipo de sitios en el futuro.
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23 September 2006





